Fue inaugurada por SM el Rey de España y estuvo presidida por la presidenta del Congreso de los Diputados, Sra. Francina Armengol, y por el presidente del Senado, Sr. Pedro Rollán. Contó con la participación de la Comisaria Europea para el Mediterráneo, Sra. Dubravka Suica, que presentó el nuevo Pacto por el Mediterráneo, así como con el secretario general de la Unión por el Mediterráneo, embajador Nasser Kamel, para reforzar los vínculos de cooperación entre la parte ejecutiva y parlamentaria de la Unión por el Mediterráneo.
En el acto inaugural Su Majestad el Rey dijo entre otras estas palabras; ”La movilidad es, como sabemos, un fenómeno inherente a los pueblos, a las civilizaciones, al ser humano. Durante miles de años, las migraciones han moldeado nuestro modo de ser, nos han hecho más cercanos o iguales, e incluso más fuertes y abiertos al cambio.
Ese consenso en torno al sentido y la importancia del fenómeno migratorio nos obliga a luchar contra sus lados más oscuros: las redes que operan al margen de los cauces legales, las mafias que trafican con personas y cuyas víctimas primeras son los propios migrantes: sus expectativas de futuro, su integración, sus derechos, su dignidad.
Debemos seguir trabajando por una migración ordenada, segura y regular y tratar de dar respuesta, entre todos, a los desafíos –de seguridad, climáticos y socio-económicos- que a menudo subyacen a la decisión de abandonar la propia tierra"
El tema elegido por la
presidencia española durante el periodo 2024-2025 fue la situación migratoria
en el Mediterráneo desde un enfoque integral.
Como consecuencia de los debates
que tuvieron lugar, se adoptaron interesantes conclusiones, y entre ellas estas sobre LOS RETOS ESPECÍFICOS DE LOS MOVIMIENTOS
MIGRATORIOS EN LA REGIÓN MEDITERRÁNEA
11. Reconocen que los conflictos
bélicos abiertos en los flancos oriental y sur de la Unión Europea, en el Sahel
y en Oriente Próximo, impactan de manera decisiva en la evolución de los flujos
migratorios a través del Mediterráneo y del Atlántico. Sin embargo, constatan
que los factores estructurales (demográficos, medioambientales y pobreza),
siguen siendo importantes catalizadores. Por ello, consideran que atender a los
factores estructurales que determinan los flujos migratorios es fundamental
para entender el fenómeno migratorio como oportunidad de desarrollo para todos
(los países de origen, tránsito y destino) y para el propio migrante, situando
los derechos humanos en el centro de la política migratoria y de los acuerdos
de cooperación internacional. En este sentido, confirman su intención de
adoptar una aproximación preventiva, integral, basada en derechos, constructiva
y equilibrada entre los aspectos socioeconómicos y de seguridad relativos a la
movilidad humana, incluyendo la lucha contra el tráfico de personas que puede poner
en peligro la vida de los migrantes.
12. Destacan que la migración es
un fenómeno consustancial al ser humano que forma parte de la historia común
del Mediterráneo. Apuestan por una gestión colaborativa, con una aproximación
“todo el Gobierno y toda la sociedad”, en la línea del Pacto Mundial para una
migración segura, ordenada y regular que la Asamblea General de Naciones Unidas
aprobó en 2018 y que conmina a todos los países a trabajar por una migración
segura, ordenada y regular.
13. Reconocen el avance que ha supuesto la
adopción del Pacto sobre Migración y Asilo en tanto que nuevo conjunto de
normas para gestionar la migración y establecer un sistema de asilo común a
nivel comunitario, diseñado para gestionar y normalizar la migración a largo plazo;
así como los avances en las leyes nacionales sobre inmigración y asilo de los
países mediterráneos socios. Invitan a la nueva Comisaria para el Mediterráneo
a acompañar dicha labor legislativa apoyando una sólida cooperación de la UE
con terceros países socios de origen y tránsito, algunos de los cuales acogen a
grandes comunidades de migrantes y refugiados y a trabajar en el marco del
Nuevo Pacto por el Mediterráneo para crear asociaciones amplias centradas en la
construcción de la paz, la conclusión de los conflictos, la inversión, la
estabilidad económica, la creación de empleo, especialmente entre los jóvenes,
la igualdad de género y la lucha contra la discriminación de las mujeres, la
energía, el transporte, la seguridad, el medioambiente y el cambio climático,
la migración, la cultura y la educación y otros ámbitos de interés común, que
permitan construir un mercado euromediterráneo más integrado.
14. Apuestan por una migración
segura, ordenada y regular, incluida la integración en los países de acogida
sin dejar de favorecer las condiciones necesarias para los retornos
voluntarios. Señalan que es preciso abordar la migración irregular y mejorar la
seguridad instaurando todas las medidas posibles para erradicar las redes de
tráfico y poner fin a la trata de personas. Denuncian y luchan contra los
discursos racistas y xenófobos y reclaman la implementación de medidas y
programas de sensibilización sobre la realidad migratoria. Reconocen los
beneficios de la migración regular y de la movilidad, ya que una migración
segura y ordenada es un beneficio para todos, puesto que puede ayudar a abordar
ciertas necesidades del mercado laboral ante los retos demográficos en la
orilla norte del Mediterráneo e impulsar el crecimiento económico en los países
de destino. Por ello, es necesario propiciar el establecimiento de cauces
legales y seguros para las personas necesitadas de protección internacional y
programas de formación y movilidad laboral, además de realizar campañas de
concienciación a nivel institucional sobre los beneficios de la migración legal
y sobre los riesgos de la migración irregular.
15. Aplauden los procesos de
diálogo interregional (UE-África), así como las iniciativas del Equipo Europa,
pero constatan que los datos de flujos migratorios en el interior del
continente africano (que son mayoritarios en el continente) invitan a
profundizar en la cooperación internacional en la gestión de esta migración
interior para preservar la estabilidad del continente.
16. Apuestan por reforzar el
multilateralismo migratorio y el apoyo financiero estable a las organizaciones
internacionales especializadas en migraciones, en colaboración con otros
donantes e interlocutores pertinentes, para garantizar una gestión eficiente y segura de la movilidad
humana, así como la estabilidad internacional.